importancia_imagen_corporativa_superyuppies

Este post es un resumen más o menos ‘íntegro’ de la charla que dimos el sábado 25 de mayo del 2013 en el stand de Dawanda en el DIY Show, dedicado especialmente a todas las personitas que no pudieron asistir… :))

¡Que tire la primera piedra quien esté libre de pecado! O mejor no, que nos hostiamos… :)
Y es que reconozcámoslo, todos, incluidos alternativos, hipsters, hippies, pijos y demás etiquetas sociales, todos toditos somos marqueros, es decir, nos gustan las marcas.
Ei, pero eso no es malo eh (que ya me veo alguna negando con la cabeza y sintiéndose culpable) bien al contrario, puesto que gracias a esta preferencia casi inconsciente, las micro, mini, gran y súper empresas, podemos vender nuestros productos.
Cuando creas una empresa, del tipo que sea y sea cual sea el tamaño que ésta tenga, una de las primeras cosas en las que nos devanamos los sesos (si, incluso antes de hacer números y encomendarnos a algún santo) es en pensar y dar forma a nuestra marca. Y esto es así aquí, allí y en cualquier lado, por lo tanto vemos y observamos que una marca es fundamental para iniciar cualquier negocio.
Pero ¿por qué?
Bueno, esto tiene fácil explicación: Principalmente (como clientes) nos genera confianza y además, es la única manera de posicionarse en un mercado.
Consideramos que tras una marca hay una empresa (o autónomo), y por lo general suele ser así.
Confiamos más en alguien que viene y nos da una tarjeta, que alguien que nos dice de palabra que se dedica a esto o lo otro o lo de más allá.
Percibimos que esa persona es seria (carai, tiene tarjeta de empresa!) y asumimos que se trata de un profesional de lo que sea a lo que se dedique. Nos dejamos llevar por su aspecto; o sea que suele ser cosa de percepción! Que siempre puede haber sorpresas, pues si, pero normalmente la imagen de tu marca se asemeja muy mucho al producto que vendes y esto es lo primero que ve el cliente cuando se acerca a ti, ¿Recuerdas eso de que la primera impresión es la que vale?
Pues es cierto, y además está científicamente comprobado. En los 90 primeros segundos nos formamos 3/4 partes de la opinión que vamos a tener sobre esa marca, y eso va a determinar que queramos saber más o que la rechacemos de lleno.
Creo que este es un muy buen motivo para empezar a entender la importancia de la imagen corporativa. ¿verdad?
Pero contemplemos también otros aspectos a tener en cuenta, por ejemplo, cuando dotas de marca (y de imagen de marca) a tu producto,  le estás agregando una serie de valores difíciles de conseguir de otra manera.
Me explico, tu compras un producto, pero adquieres una marca. Una marca tiene valor, mientras que un producto tiene precio. Un producto es algo tangible, una marca no, es más una percepción asociada a determinados valores que no se pueden ‘tocar’, y además los productos son perecederos, las marcas son ‘eternas‘…
Piensa sino en Mercedes! :)

Pero, ¿qué elementos conforman este conjunto? Es decir, ¿De qué se compone esta imagen corporativa y sobre todo como crear una que sea buena?
Esto ya es más complejo, pero desgranemos poco a poco.
Comencemos diciendo que una imagen corporativa la crean diferentes elementos enlazados entre si, que juegan distintos papeles en la promoción y representación de esa marca. Un logotipo, un imagotipo, tu página web -blog-tienda online, las tarjetas, el sello… esto es lo que normalmente necesitamos los microempresarios.
Yendo de menos a más en rango de importancia puedo decirte que un sello o unos adhesivos pueden servirte para tu packaging por ejemplo. Lo dotarán de un ‘bonitismo’ especial muy apreciado por los clientes, sin embargo y aunque sea un coste extra bastante asumible, no resulta imprescindible. Podemos adecuar el packaging sin necesidad de estampar nuestro sello o nuestro adhesivo, aunque reconozcamos que resulta más pro cuando recibes un paquete en tu casa con estas cosas.
(es cuestión de hacer números y ver si podemos permitírnoslo)
Las tarjetas sin embargo resultan muy útiles para esta primera impresión. Das tu tarjeta y ya estás presentando sutil aunque directamente tu marca. En estas tarjetas están tu logo y tus datos, ideal para captar clientes. El poner un montón de tarjetas después dentro de cada caja que mandáis… pues eso ya no lo veo tan útil, pero bueno. :)
Algo que hay que cuidar muy mucho es el aspecto de tu blog o web o tienda online. Pongamos que cojo tu tarjeta, me gusta y me decido a teclear el enlace que aparece en dicha tarjeta. Si la página no está bien trabajada no cumplirá con las expectativas que ha generado tu tarjeta, por lo tanto, el aspecto que tenga tu sitio debe cumplir con unos estándares de usabilidad y estética.
Limpio, claro, con fotografías grandes y nítidas, sin colores estridentes… ordenada, de contenido bien clasificado, accesible y en resumen, por donde sea agradable navegar.
(aquí te explicamos como mejorar la imagen de tu blog)
Dentro de esta página hay un elemento muy importante, el más destacado o casi tanto como la calidad de la fotografía y el producto obviamente, que es el logo de la marca.
El logotipo se usa para comunicar un mensaje de forma adecuada para que el interlocutor, así lo perciba e interprete.

El logo es una promesa. El logo no es en sí mismo una marca: es una forma de expresión de la misma o su imagen más condensada. (…) La marca ha de ofrecer lo que el logo promete.
Jörg Zintzmeyer, “Logo Design“.

Pueden ser letras, letras e imágenes, o lo que queráis, de hecho las marcas donde sólo hay letra (sin icono) son igual o casi más impactantes que las que si llevan ícono,  pero lo que si, es que para que un logo sea exitoso debe cumplir con unas características de simpleza. Menos es más!! :)
Estos parámetros son:

  • que sea legible y escalable  en cualquier tamaño.
  • que se pueda reproducir sobre cualquier superficie, es decir, que no tenga ni 3000 colores ni sean formas enrevesadas.
  • que pueda distinguirse, ya sea en positivo como en negativo (blanco-negro)
  • y sobre todo, que sea memorable, es decir, que impacte de tal manera que no se nos olvide así nomás!

Pero esto no nos habla del alma del logo, sólo de su apariencia externa, si vamos al meollo de la cuestión vemos que un logo cumple con su función en tanto que transmite un mensaje al potencial cliente.
Por cierto ¿Sabes cuál es ese público objetivo? Esto es una pregunta retórica. Lo que quiero hacerte ver es que dependiendo de quien sea tu público (llámale así o dile target) deberás dotar a tu logo de un aspecto y contenido u otro. No es lo mismo dirigirte a un sector muy determinado de por ejemplo señoras de 50 para arriba, que un público joven, que si pretendes abarcar todo tipo de perfiles…
Lo importante pues es que tú con tu logo le estás diciendo a esa persona, previamente ‘seleccionada’ que tipo de empresa eres, y para transmitir una buena imagen y asegurarte de que enganchas a esa potencial cliente, hay una serie de triquiñuelas que nos ayudan a conseguirlo.
Una de ellas es elegir conscientemente los colores que vas a usar en tu logo. En alguna otra ocasión ya hemos hablado de la psicología del color, pero no por ello vamos a dejar de explicarlo de nuevo hoy.
A veces, con un poco se sentido común (que no es el más común de los sentidos, dicho sea de paso) podemos intuir, sin tener ni idea en mercadotecnia, como se distribuyen estos colores.
Sal a la calle y fíjate. Por ejemplo:
Comida rápida –> rojos, naranjas, amarillos…
Comida sana/vegetariana –> verdes en todas sus variedades
O bueno, no hace falta que salgas a la calle, fíjate nomás en tus redes sociales, por lo general son azules y blancas.
¿Por qué? Veamos mejor el significado de cada color, si?

Blanco: limpio, puro. Transmite confianza, paz, tranquilidad…
Negro: El clásico por excelencia, es un color potente, fuerte, que aporta seriedad, estabilidad y elegancia.
Rojo: estimula los 5 sentidos, nos da sensación de urgencia y reclama nuestra atención. Se asocia además con lo sexy, el amor, la pasión, la energía, aunque también con la agresividad, la sangre, el fuego…
Azul: ofrece seguridad, dignidad, como el blanco, nos da confianza, serenidad.
Verde: salud y dinero. Básicamente se asocia con estos dos términos y sus connotaciones abastan frescura, libertad, tranquilidad, etc.
Amarillo: lo asociamos con el sol, y es una mezcla entre espiritualidad, energía, fuerza, calidez y felicidad. Además, sirve para acelerar el metabolismo.
Naranja: humor y excitación, nos sugiere placer, juventud, buen ánimo, ambición…

Seguro que ahora ya entiendes porqué MacDonalds por ejemplo es rojo y amarillo y ING naranja! :)
Como ves pues, la elección del color es muy importante para transmitir una serie de valores perceptivos e intangibles. Por ello, su correcta adecuación al logo es tan y tan significativo. Personalmente creo que no debiera dejarse al azar o ser elegido por gustos personales sino más bien, por inteligencia emocional.
¿Qué quiero vender y cómo quiero hacerlo?

Además, dentro del alma de este logo hay algo más, algo relacionado con la semiótica como herramienta para tener una buena comunicación y que la otra persona comprenda el significado y la interpretación de ese mensaje.
OS pongo por ejemplo a la compañía de seguros Ocaso. el ‘ocaso’ + un sol = el sol de tu tranquilidad. –> si, te estás haciendo viejete, llegas al ocaso de la vida, te preocupa tu futuro y el de los tuyos… pero no sufras porque aquí tienes tu seguro que brilla como un sol y que te da la tranquilidad de que siempre estará ahí, día tras día, como el sol.
Más o menos eh, pero este es un buen ejemplo de semiótica adecuada.

Así que resumiendo, podríamos decir que un logo, y el resto de imagen corporativa que lo acompaña, es básico para representar a nuestra marca, para dotarla de personalidad y para asociarla a valores que el cliente va a percibir. Valores que van a determinar su interés o su rechazo por nuestra marca, es decir, por nuestros productos.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras y de eso se trata, de transmitir lo que somos, ofrecemos y damos en un sólo vistazo, sin tener que explicar ni describir con palabras, de buenas a primeras al menos, lo que somos o pretendemos ser.

Recuerda pues estas tres reglas básicas para crear tu logo y de ahí, el resto de tu imagen.
– Que sea un logo amistoso y visualmente atractivo, es decir, que los colores transmitan tus valores y no cree rechazo.
– Que sea fácil de recordar, leer y pronunciar.
– Que sea propio y personal, no te ‘inspires’ en las marcas de tu competecia, dótalo de tu propia personalidad.

Y por último y para finalizar: un logo&co no es algo que vaya a ser modificable cada dos por tres, es decir, crea un logo que perdure, que te sirva tanto para verano como para invierno, que lo uses tanto en tu perfil de facebook como en tus tarjetas o en las bolsas que luego la gente va a pasear por la calle, hay que tener un concepto que no se vuelva obsoleto en poco tiempo, y que acepte posible mejoras, sin renunciar a la esencia de la imagen.  Se trata de construirle una imagen a tu marca, y cuanto más compacta, homogénea y estandarizada sea esta… más sencillo va a ser identificarla en cualquiera de las plataformas en las que estés presente.
Coherente y ‘eterna’  :)
Un abrazo y hasta el próximo post!