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Esta chica es más rara que un perro verde!
Esta frase (o algo parecido) es lo  que te va a venir a la cabeza cuando leas esto: me gusta el metro.
Si, ya se que a veces es insufrible, sobre todo en hora punta y en verano que se concentra ahí el calorcillo humano, los sobaquetes sudados y un olor que tira para atrás, pero oye, me gusta.
Antes lo odiaba, así tal cual (¿ves como es rara? – dice tu cabeza) pero desde que hice un cambio de chip, empezó a gustarme.

A ver, a ver, paro el carro y me explico, porque debe ser el inicio de post más sin sentido de los que he escrito hasta la fecha…
Imagino, que como personita inteligente, de una manera inconsciente ya habrás relacionado el título del post con esta introducción, así que no me voy a liar más de lo debido y empiezo a desarrollar un texto coherete, que mis 5 años de Humanidades han de verse reflejados en algún lado!

La cosa es que hasta hace un tiempo, asimilaba el ir en metro con mi propia condición. Si, esto suena más raro todavía, pero es que cuando no hay equilibrio interno y alguna de las columnas vitales falla, solemos desarrollar fobias y ‘ascos’ hacia cosas que sin saberlo, se asemejan a nuestra salud mental.
A las que seguís Emprender en Femenino, ya os he contado mi antiguo problema de autoestima, y de hecho, hablamos largo y tendido sobre el tema en la primera newsletter, sin embargo, déjame que siga hablando de este tema, o mejor dicho, permíteme que lo hable en público también porque realmente creo que es algo que atañe a muuuuuchas mujeres (y a los hombres también, manifiéstate querido ser masculino) y la verdad te digo, aunque es algo difícil de superar, no es imposible, y como yo quiero que tu autoestima no vaya en metro sino que salga a correr por la calle, en plena forma y vigor… pues hoy te voy a dar 3 consejillos para que como dice el título de este post, tu autoestima deje de ir en metro. (que sale mucho más caro que ni mil bonometros juntos)

La baja autoestima es uno de los grandes obstáculos con los que nos enfrentamos a lo largo de toda nuestra vida, existe la baja autoestima ‘temporal’ y la ‘crónica’, pero en cualquier caso, es solucionable.
Que alguna vez no te hayan salido bien las cosas no significa que vaya a ser así de por vida. Que un profe tuyo te marcara con algún epíteto y a ti eso se te quedara gravado cual espinita bajo la piel… no implica que sea cierto, de hecho las aseveraciones o críticas que los demás hacen de nosotras, no tienen que tenerse demasiado en cuetna porque al fin y a la postre, lo más importante es la visión personal que tengamos de nosotras mismas.
Siempre hay tiempo para mejorar, siempre se puede cambiar, nada es para siempre, excepto la muerte. Crudo, pero real.
Los factores que influyen sobre nuestra propia autoestima son varios y de orígenes diversos.
Puede ser poco amor a nuestro cuerpo, o poca fe en nuestro carácter, o mil y un motivos que nos hagan sentir mal. La mayoría de las veces el mayor problema lo tenemos a nivel físico (y, con ese bombardeo de mujeres perfectas que nos agrede contínuamente en los medios de comunicación….es casi ‘normal’ no sentirse a gusto con nuestro propio cuerpo) pero quizás lo más importante sea nuestra falta de autoestima a nivel interno.
Para no extenderme de más, te recomiendo muy mucho que si te interesa el tema, te suscribas a Emprender en Femenino; en el mail de bienvenida, junto con un regalito que te mando, va la contraseña para acceder a esa newsletter, así que ahora nos centramos en los 3 mini consejillos, si? :)

1) Si tu puedes… yo también!

Mira, que te quede una cosa clara: todas las personas de este mundo somos iguales –> 2 ojos, dos brazos, dos piernas.. 5 sentidos y una vida que vivir. Vale, hay gente que nace con alguna capacidad menos, pero incluso esas personitas, son capaces de superar esas limitaciones y conseguir aquello que se proponen.
Pues partiendo de esta comparación, empieza a cambiar el chip: si los demás pueden, tu también.
Se trata de creer que si puedes, el SI SE PUEDE que los futboleros gritan a pleno pulmón… es cierto, ya sea para que su qeuipo le de la vuelta al resultado, como para superar esa barrera que tienes ahí en medio de tu camino.
¿cómo? Con entrenamiento, físico y mental. Entrenarte en aquellas habilidades en las que te sientes inferior o menos que, es vital para conseguir eliminarlas.
Como siempre te digo, las cosas no suceden por arte de magia sino a través del esfuerzo. Si quieres cambiar, esfuérzate en hacerlo.

2) No seas tan perfeccionista leche!

El perfeccionismo no te lleva a ningú lado, de hecho, la mayoría de las veces te hace perder tiempo, eso para empezar, y para continuar te digo que esto de querer hacerlo todo bien, a la primera, sin errores, sin fallo alguno… como si fueras la persona más recta y perfecta que ha parido madre… no es bueno.
De hecho es muy malo ya que provoca frustración e inseguridad en nosotras mismas.
Es más, si fueras Perfecta, serías tan rara tan rara, que seguramente te cogerían como cobaya humana para hacerte estudios sin parar, así que tranquila, afloja la auto exigencia y permítete fallar.
Errar es de humanos ¿Recuerdas?


3) Autovalórate

Si, me acabo de inventar la palabra, ole yo! :)
Eso de que tu opinión de ti misma corra a cargo de opiniones subjetivas de terceros..tampoco es muy saludable que digamos. Tú eres la única responsable de tu vida y de ti misma, y de la misma forma que no debes entregarte al 100% a los demás, tampoco debes esperar que suceda al revés. Ni tú debes cumplir con las ‘expectativas generadas’ por otra persona, ni tampoco debes caer en la trampa de hacer los mismo con los demás, es decir, esperar que otros haga, digan o valoren lo que tu has hecho, dicho o l que sea.
Para que los demás te valoren por lo que eres, debes empezar valorándote tu misma, creyendo en ti, en tus capacidades y posibilidades, y así será como los demás te vean y te valoren. Siempre partiendo de lo que tu eres, sientes y transmites.
Quiérete!!!

Así que dale, desde ya mismo empieza con ese cambio de chip… te lo mereces. :)