A la de 3: Que levante la mano quién no haya tenido NUNCA la sensación de estar mendigando en vez de vendiendo.
Vale, yo la primera. (manito levantada hasta el cielo!)
Ahora ya no, pero recuerdo que al principio, sumado a mi poca experiencia en ventas, + la poca confianza en mi misma, mi producto y mi marca, + la inseguridad que tenía por no saber si mis precios eran adecuados o no… me producía una sensación horrible de estar limosneando a mansalva.
Y sin frivolizar con la pobre gente que pide una ayuda en los vagones de metro, por ejemplo, un poco así me sentía yo sobre todo cuando iba a una feria o a una tienda a ofrecer mis creaciones.
Y es que, dejando de lado los temores de la vendedora novata, con el tiempo me he dado cuenta de que entre otras muchas otras cosas, en el colegio , en el instituto o en la facultad (o en la vida en general vaya) nunca nadie nos ha enseñado a vender.
Ei, quizás tu seas una vendedora nata de esas que conseguían encasquetar todos los números del taco de cupones que te daban en el cole para ‘supuestamente’ conseguir dinero para el viaje de fin de curso, yo no.
Siempre me costó vender, nunca supe que artimañas usar, se me notaba a la legua que no tenía ni idea, y mi cara era más de ‘cómprame algo por favor’ que de ‘ole mis productos, cómpralos’.

Lo que te digo, nadie nos ha educado para saber vender, sino que somos alumnos aventajados en el otro rol, el del comprador (compulsivo e irreflexivo). Nos ‘enseñan’ que esto de la venta es algo similar a la usura, los vendedores/comerciales son tachados de pesados, mentirosos, engaña viejas, y casi usureros.
Madre mía, así va el mundo!!

Ahora los trueques están súper de moda, y es algo que está genial. De hecho yo soy la primera que tiro de trueque cuando no me alcanza el dinero para hacer algo, pero el hecho de que en una transacción-intercambio haya dinero de por medio, ya parece que sea algo feo, sucio, casi inmoral.
Lo que es inmoral es que el dinero se convierta en un fin y no en un medio, eso si es feo!! Pero eso ya es meternos en otro berenjenal y hoy no es el día.
Como sea, los negocios son negocios, ya sea a mini, pequeña, mediana o gran escala, y no es más que eso: yo vendo algo que tú necesitas o quieres y los dos salimos ganando. Tu te llevas algo mío (un objeto) yo me llevo algo tuyo (unos euretes) Y los dos tan contentos, felices y en paz.

Dicho esto, y para no hacer un monólogo entorno al dinero, las ventas y las transacciones económicas… paso a darte 3 triquiñuelas para que esa sensación fea y tonta de estar vendigando (si, que es una mezcla entre vendiendo y mendigando) desaparezca de una vez por todas!

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1- Dale una nueva perspectiva a tu visión sobre el dinero.

Si, aunque de siempre se haya dicho que el dinero no da la felicidad, que el dinero corrompe, que bla bla bla bla… lo cierto es que el dinero es necesario para vivir en esta sociedad, y si se gana honradamente, no hay nada de malo en él.
Repito lo de usar el dinero como un medio, no como un fin.
Así que elimina esas creencias populares que están arreladas en tu cabecita loca, y deja de auto limitarte con ese sentimiento negativo por querer ganar dinero. Es la única manera de empezar a dejar fluir tu vena vendedora y que no te sepa mal ganarlo ni pedirlo.
No estás mendigando, estás vendiendo. Es decir, no le vas a robar a nadie, te vas a ganar unos eurillos con el sudor de tu frente, y eso de malo no tiene nada, bien al contrario, es lo más loable que hay.

2- Creer en ti misma y en lo que vendes

Te decía al principio que una de las limitaciones que me impedían vender cuando comencé en este mundillo, era la poca confianza que tenía en mi misma y en mis piezas.
La auto confianza es algo que no se consigue de un día para otro, es decir, no porque leas este post vas a salir de aquí reconvertida en super woman, pero si quiero hacerte entender que si tú misma no crees en ti y en lo que vendes… nadie lo va a hacer, y en vez de vender, ahí si que vas a mendigar.
No se trata de dar pena a nadie y que por ello caiga alguna venta. Se trata de saber que tu producto es bueno, está bien hecho, bien presentado y el precio es justo.
Eso.. eso es lo que te va a dar fuerza y confianza. Primero en tu producto y luego en ti misma. Y no hay nada mejor que transmitir esa sensación de seguridad. Te da credibilidad.

3- No intentes convencer, sólo vende.

Pues si, no se trata de convencer a nadie de que lo tuyo es lo mejor, ni de perseguir a todo el que pasa como si fuera el último cliente que hay en la capa de la tierra. Se trata de saber escoger y reconocer a tus potenciales clientes, para conseguir dos cosas:

  • mayor posibilidad de venta
  • eliminación del sentimiento de pedir limosna

Te pongo un ejemplo, o dos vaya. Yo vendo joyas, joyas relativamente caras, y ya sé que mi público son las mujeres de entre 30-60 con un nivel adquisitivo medio/alto. Pues ahí es donde voy a enfocarme y potenciar mis esfuerzos, no en el nene que pasa por tu parada/tienda y que mira todo como brilla….
Alguien que vende complementos para bebés: obviamente tu potencial cliente son mamás, pre mamás, abuelas y mujeres con cara de fértiles (jajaja, esto último es una pequeña licencia humorística) no busques entre chicos adolescentes o abuelos de 90 años.
Y como conseguir encontrar tu público ideal? Pues hay dos maneras:

  • online –> colocando publicidad en lugares de ‘paso’ de tus potenciales clientes. Blogs, revistas, portales….
  • offline –> Si estás en una feria por ejemplo, que sería el caso más común, busca con la mirada a tus posibles compradores y cuando crucen mirada, sonríe y sigue como si nada. Eso capta la atención del cliente, que se acercará a ver que carai haces.

Pero recuerda esto siempre siempre: A la gente le chifla comprar, pero detesta que le vendan!
Somos así de raros si, pero sabiendo esto… adecuémonos!