NO me has puesto seguidores en el blog

Algún día prometo hacer un post con frases aluciflipantes que algunas de nuestras clientas de Diseño a Mini Precios nos han escrito/dicho.
De verdad, ese día vais a llorar de la risa, pero para el artículo de hoy me baso en una muy buena y es la que reza el título del post de hoy:

No me has puesto seguidores en el blog.

No sabéis como me reí con este mail… El caso es que se trataba de una muchacha que había contratado el diseño de su blog con nosotras y cuando lo terminamos y se lo entregamos, virgen y puro, nos escribió muy sorprendida de no tener ningún seguidor.
La verdad es que si, al principio me reí a carcajada limpia en plan loca total, luego me preocupé por el desconocimiento de esta persona acerca de lo que son los seguidores y como se ‘consiguen’, y justo hoy que ha salido el tema hablándolo con una personita muy especial, ambas nos hemos dado cuenta de que hay mucha gente con un problema en común: creer que ‘las cosas’ se consiguen con un chasquido de dedos.
Uso este ejemplo como referente para intentar exponer una filosofía de vida, muy dañina a mi entender, que lleva tiempo instaurándose entre nosotros y que está causando tanto furor como decepción.

Podríamos denominar a esta pseudo-filosofía de pacotilla con un sobrenombre que a pesar de todo, le quedaría grande: La era del Ya.
Ya, ahora y sin esfuerzo.
Lo quiero para Ya, lo quiero en este instante y lo quiero sin sudar ni una gota…
Pues como se dice por ahí… va a ser que no.
NO.

Sin caer en la trascendencia etérica ni en la condescendencia humana puedo afirmar que las personas, a pérdida diaria de dosis de sentido común, cada vez tenemos menos presente (y me incluyo porque a veces peco De) el valor del tiempo y de los tempos.
Es decir, hemos perdido la noción del tiempo de cocción que necesita un puchero/proyecto. Sea cual sea éste y de la índole que sea. No importa que sea generar seguidores en un blog como sacar adelante un proyecto de creación de un producto o incluso algo tan simple, como es el devenir de la vida.
Nos taladran la cabeza con que la inmediatez es lo ideal y que los resultados se consiguen por arte de birbiriloque y la verdad… es que no es así.
Fijémonos en la naturaleza y aprendamos algo de ella. Los cambios, los ciclos y todos los acontecimientos relacionados con el progreso y la evolución, son de largo recorrido, suceden a largísimo plazo y son casi imperceptibles en proporción a nuestra existencia.
Tampoco digo que haya que esperar a que pasen millones de años para que lo que sea ocurra, pero si quiero hacer hincapié en que el éxito, los ‘fans’, los seguidores, las ventas (sobre todo las ventas) y el reconocimiento no se logran de la noche a la mañana ni de un día para el otro.
Y si, parece que vaya en contra de la tendencia mundial donde todo es rápido, todo sucede casi instantáneamente y donde la paciencia, deja de ser la madre de toda ciencia y pasa a ser una vieja fea, aburrida, obsoleta y desfasada. Pero es que me niego, me niego rotunda y tajantemente a aceptar este falso ritmo impuesto que lo único que consigue es hacer que la autoestima se vaya a pique, que dejemos de creer en nosotras mismas y que pensemos que somos inútiles totales porque en 3 meses no hemos conseguido acumular 3000 fans en facebook, twitter, instagram o 5000 seguidores en el blog.
Otro día hablaremos de la diferencia entre cantidad y calidad, pero hoy me centro en destacar una y otra vez, que la vida no es un Ya Mismo (aunque si un Aquí y Ahora) sino que Todo es parte de un ciclo, de un proceso, y que más vale ir pasito a pasito pero asegurando el camino que no dar dos zancadas, caerte de morros y no poder seguir avanzando.
Y este proceso, de talante lento, nos permitirá ir rectificando y avanzando, a un ritmo natural y personal, disfrutando del camino, gozando del propio progreso. Es reconfortante, es gratificante y es lo que debería ser.
Abogo por la optimización del tiempo, por la productividad bien entendida, por el esfuerzo y el cariño, por crecer sin prisa pero sin pausa y rechazo frontalmente al sistema que inocula altas dosis de impaciencia, de oportunismo y de poca ética.
Respetemos los tiempos. Los propios y los ajenos y entendamos que ‘las cosas’ no se hacen solas y no se hacen al toque. Quizás si entendemos esto y comprendemos la naturaleza del éxito veremos que éste ni es inmediato, ni es repentino ni es mágico.
Trabajo, esfuerzo y mucha paciencia..

No querida mía, la verdad?  Lo de ponerte  seguidores en el blog..  Se me pasó!  :))

Feliz finde, gozadlo despacito!