Te voy a confesar algo: la jungla mola, las lluvias torrenciales… no tanto. O si, depende de como se mire!
El caso es que Juancho y yo hemos pasado una semana encerrados en nuestro bungalow selvático, sin internet, sin luz durante muchas horas y con muuuucho tiempo libre. Casi demasiado!
(ya me dirás tu como se trabaja sin wifi y sin luz)
Nos ha dado tiempo para ver casi todas las pelis que traíamos para seis meses, para leer todos los ebooks que teníamos pendientes, para hablar hasta cansarnos, para reír, para querenos mucho (como esto siga así en breve ampliamos familia) y también para discutir sobre temas muy variopintos.
Sin tirarnos de los pelos (en el caso de mi no-marido-todavía la cosa está difícil porque es una bolita de billar) pero si para confrontar posturas sobre diferentes temas.
Porque aunque en casi todo pensamos igual, hay cosas en las que no nos ponemos de acuerdo ni’patrás.

Así que el post de hoy, no deja de ser un resumen de una conversación que surgió tras haber leído el post del que hablaba Indara en su blog  El Sofá Amarillo. ”El hartazgo” con el tema de los emprendedores.

No voy a resumirte ni el post de Indara ni todo el argumentario que pusimos sobre la mesa para defender nuestra postura, así que me centro directamente en las conclusiones a las que ambos llegamos y de ahí en más, si quieres puedes darme tu opinión y así seguimos analizando la situación que nos compete.

Veamos, yo hace 6 años que empecé a trabajar por mi cuenta. Nunca me gustó tener jefe y no me agradaba eso de cumplir unos horarios y unas rutinas fijas, así que vi en el mundo del ‘freelance’ una oportunidad para mi espíritu indomable.
Mentiría si dijera que de la noche a la mañana me convertí en mini empresaria, porque una cosa es tener un negocio propio y otra muy diferente es tener mentalidad empresarial, es como quien tiene un piano y por ello cree ser pianista, no confundamos….
Ha sido un proceso largo y fatigoso en el que además de trabajar por mi cuenta he tenido que aprender lo que no está escrito, me he convertido en una mariosabiondilla de mil y un temas que conciernen a la vida del mini empresario: fiscalidad, legislación, marketing, finanzas, diseño, fotografía, redes sociales, etc, etc.
No soy una experta en casi ninguno de ellos pero como mínimo no me suena a chino cuando me hablan de estos berenjenales.
También debo decirte que aún siendo pesado, ha sido un camino lleno de aprendizaje, autoconocimiento y satisfacción personal.
El caso es que desde hace 4 años soy trabajadora autónoma. Pago mis cuotas religiosamente, mis impuestos, y estoy al día de todas mis obligaciones.
Muy bien! (o muy mal porque es una auténtica sangría) Déjame que te explique algo antes de continuar porque si bien hace 4 años que me colgaron la etiqueta de ‘trabajadora autónoma’ hace apenas un par de años  me colgaron la de ‘emprendedora’.
Pero, y aquí llegamos al meollo de la cuestión, emprendedora soy desde el día en que nací caray! Bueno, quizás no tanto, pero desde chiquita que siempre fui una niña inquieta, a la que le gustaba ”emprender proyectos” ya fuera construir una casa de cartón para mis muñecas, como hacerles vestidos a los perretes de mi abuela, como fabricar un parque de atracciones Legoniano para el hámster de mi hermano…
Todos  -o la mayoría- somos personas emprendedoras. Emprender, esta palabra tan usada últimamente, tan sobeteada y estrujada por todos los estamentos de la sociedad tiene un definición muy clara:

emprender
(Del lat. in, en, y prendĕre, coger).

1. tr. Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro.
2. tr. coloq. Acometer a alguien para importunarlo, reprenderlo, suplicarlo o reñir con él. Juan la emprendió CON Luis. El joven la emprendió A golpes.
3. tr. ant. Prender fuego. Era u. t. c. prnl.

~la para un sitio.

1. loc. verb. coloq. Tomar el camino con resolución de llegar a un punto. Al amanecer la emprendimos para el monte.

Obviamente nos quedamos con la primera acepción, que es a la que nos estamos refiriendo…
‘una obra, un negocio o un empeño’
Pues bien, como te digo, mi empeño de chiquita ya era que mis Barbies tuvieran una choza de cartón deluxe, por ejemplo, o que el hámster Macario se lo pasara teta en su montaña rusa handmade!
Emprender no comporta implícitamente ser autónomo ni ser mini empresario, para mi, y esta es la filosofía que intento transmitir en Superyuppies, emprender es una actitud frente a la vida, es levantarse por las mañanas y tomar una resolución, decidir que camino tomar e ir a por él.
No importa que sea intentar montar un negocio o simplemente querer mejorar como persona o adquirir un nuevo hábito o tomarse en serio eso de ir al gimnasio o asistir de una vez por todas a esas clases de inglés que ya has pagado pero a las que te da un palo bárbaro ir…
Se trata de emprender una acción que por lo general y de buenas a primeras resulta engorrosa o fastidiosa.
Ahora bien, contextualicemos este término en la España de hoy.
Todos somos emprendedores, pero tergiversados. Me explico:
Hace unos años los autónomos eran esos bichos raros que vivían al margen del sistema laboral y que no eran ni bien vistos ni bien tratados, sobre todo por parte de las Administraciones del Estado.
Lo que vulgarmente llamaríamos, un grano en el culo.
Pero no eran muchos, pasaban bastante desapercibidos y por lo general, se quejaban poco.
Mi madre fue autónoma muchos años y tal y como dice Indara, no era un problema (excepto cuando se ponía enferma o quería irse de vacaciones –> no eres auótonoma? Pues te lo pagas tú!) y no había tanta mandanga con el tema.
Ahora.. ahora las cosas han cambiado amigos. Ahora hay casi 6 millones de personas en el paro, 6 millones de almas que necesitan trabajar y que no encuentran un empleo ni buscando debajo de las piedras.
Un puñao muy grande de gente que no sabe estarse quieta y necesitan Emprender algo en su vida.
Y ahí, en esa necesidad, es donde los dirigentes de este bendito país han visto su oportunidad de oro para sacarse la mierda de encima. Mierda que no olvidemos han creado ellos mismos.
Captura de pantalla 2013-11-26 a la(s) 03.29.25¡Hazte Emprendedor! Es el nuevo grito de guerra. Como si se tratara de una profesión, como si ser emprendedor fuera lo mismo que ser autónomo o mini empresario, como si fuera la panacea a todos nuestros males.
Emprender se ha convertido de repente en la pócima mágica, en la solución perfecta para todas esas personas que día a día se hunden más y más en el barro de la desesperación.
Emprender ahora resulta ser la tabla de salvación para muchas familias, y si pero no.

Para el Gobierno ‘emprender’ es una palabra trampa, te dicen que emprendas pero no te dicen que ser autónomo es cada vez más complicado, no te explican que casi la mitad de tu sueldo se va a ir en cubrir cuotas y pagar impuestos, no te dicen que siendo autónomo no te van a conceder ni una puñetera hipoteca ni un asqueroso crédito, todo eso no…
Lo que si te dicen es que Emprender es chulo, es guay, que mola un montón, que blablabla CACA!!
En este punto coincido plenamente con Indara, basta de tergiversar, basta de intentar meternos con embudo lo bonito que es emprender y basta de muchas cosas.
En lo que difiero es en los responsables de dicho empalague.
Obvio que no va a salir Fátima Báñez en rueda de prensa diciendo que ‘emprender es la caña de España’ (aunque visto lo visto ya no me extrañaría nada) y que todos los parados deben emprender, no es ni su lenguaje ni su campo de acción, para eso ya tenemos a otras grandes corporaciones, como los bancos sin ir más lejos, o las grandes marcas que nos queman el cerebro con publicidad, que se apoderan de una palabra tan libre como es ‘Emprender’ y la hacen suya, se la quedan para si y la explotan al máximo sumándose al carro.
Por cierto, un carro que no han puesto en marcha ni ellos ni los desgraciados que nos gobiernan, sino personas como tú y como yo que nos levantamos cada mañana con el hambre de ganarnos el pan de cada día.
Tu y yo somos emprendedores, ellos no. Ni nos apoyan, ni nos comprenden ni tampoco tienen la intención de hacerlo.
Somos números, estadísticas, posibles domiciliaciones de nómina, pero no somos mini héroes salvando su propio culo. Eso no..

A mi también me cansa ver taaaaanto pseudo positivismo por doquier, pero intento no meter a todo el mundo en el mismo saco y diferencio.
Hago distinción entre aquellos que no han emprendido en su vida y que ahora gritan ‘verdades’ a los cuatro vientos, escribiendo libros, guías de autoayuda, cursos, talleres para Emprender… de los que hacen lo mismo pero con conocimiento de causa.
El optimismo exacerbado nunca es bueno, pero el optimismo en sí es necesario, y más en los tiempos que corren.

Termino en breve, no te preocupes, pero aún hay un punto más que me gustaría plantear: La dedicación a tu trabajo.
Indara decía en su post que está harta de ver gurús del emprendedurismo queriéndonos vender un manual del Emprendedor perfecto, el cual trabaja 26 horas al día sin tener en cuenta nada más que su mini empresa.
Cierto, yo también estoy más que cansada de que me digan como tengo que ser una buena emprendedora, que sabrán ellos de mi vida, de mis necesidades vitales, de mi modo de vivir y de mi filosofía de vida. NADA
Lo que está más claro que el agua es que las cosas no salen solas, sin esfuerzo ni sacrificio. Eso pocas veces es cierto y a poca gente le sucede.
Hay etapas creo yo; al principio te conviertes en una curranta nata y si, dejas un poco de lado tu vida social para centrarte más en arrancar tu negocio.
Hay tantas cosas por hacer, tantas trabas burocráticas, tantos impedimentos que o haces las cosas bien hechas o es muy probable que tu mini empresita se hunda antes ni tan siquiera de salir a flote…
Una vez ya está todo en marcha y le pillas el tranquillo, pues todo fluye más fácilmente la verdad.
Ya no le dedicas taaantas horas, tu vida social vuelve a ser la que era y llevas el tipo de vida que siempre habías soñado.
Te lo digo yo que escribo este post en mi bungalow de la jungla aquí en Tailandia :))

Pero nadie te regala nada, hay mucha competencia, todos somos emprendedores y la cosa está chunga de narices… Así que ser una curranta, no me parece nada mal en absoluto.
Eso no significa que dejes tu vida familiar de lado, no implica que pierdas a tus amigos, no comporta convertirte en el centro de atención familiar… Tiene más que ver con concentrarte en tu idea, en esforzarte porque esta salga adelante, en aprender de ti misma y en luchar por ti, porque nadie, sino tu, va a apostar por tu propio negocio.

Aprende a emprender, analizando muy bien de donde llega la info, quien te la da, que objetivo persigue y sobre todo no te fanatices ni te dejes engañar. 
Emprender es una actitud positiva de por si, no dejemos que nos tergiversen esa palabra hermosa, llena de fuerza y de vitalidad.

Harta estoy yo de la tergiversación y la manipulación y por eso escribo este blog, porque hoy en día ser autónomo no es tan sencillo como antes, porque ahora existen unas condiciones económicas que han cambiado las reglas del juego y porque lo que antes eran una minoría, ahora es una realidad que crece día a día y hay que tener mucho ojo e ir con pies de plomo para no lanzarse a la piscina a lo loco, así sin más, tal y como desea el Gobierno que hagas.
Total, quien se va a dar de bruces eres tú, para ellos un emprendedor es una persona menos en la lista del paro…
De ahí viene tanto énfasis por la emprendedoría!!
Así que nada, Superyuppies y una servidora abogamos férreamente por los emprendedores y por el emprender (con tino y buen hacer) y aquí seguiremos, al pie del cañón dando información verídica, real y útil, explicando todas aquellas cosas que los señores del Gobierno se empeñan en no explicarnos, en no decirnos, mostrándote la letra pequeña de todas las nuevas leyes y decretos que van saliendo, dándote pautas para que emprendas con cabeza, orientándote para que no te confundan y haciéndote siempre siempre, tocar con los pies el suelo.
La diferencia entre los que somos emprendedores de verdad y los Tergiversadores (que son como una casta podrida y nauseabunda) es que nosotros si sabemos lo que se cuece y sabemos lo que cuesta, ellos no.

Acabo diciendo que sólo queda seguir apostando por ese espíritu emprendedor y optimista, pero el real, no el tergiversado… :)

PD: tergiversar.
(Del lat. tergiversāre).

1. tr. Dar una interpretación forzada o errónea a palabras o acontecimientos.
2. tr. Trastrocar, trabucar.

autónomo, ma. (Del gr. αὐτόνομος). 

1. adj. Que tiene autonomía.
2. adj. Que trabaja por cuenta propia. U. t. c. s.