En España y a día de hoy, poner en marcha un negocio, es decir, lanzarse a la piscina o ponerse en órbita cual cohete espacial, es sinónimo directo de ‘trabajar en negro’ o ser un ‘ilegal’.
Señores de Houston (en este país) tenemos un problema.

Antes de meternos de lleno en el tema, sólo recordar que esta sección nace del deseo de colaboración de tres mujeres (Oye Deb, Superyuppies y Mamá Quiero Ser Blogger) que tienen una misión en la vida: ayudarte a alcanzar tu sueño de trabajar para ti.

Esta es mi perspectiva sobre la segunda fase en la vida de una pequeña empresa: el lanzamiento.

Lanzamiento

Los españoles somos gente impulsiva y no demasiado reflexiva, esto es bueno para algunas cosas y es malísimo para otras. No tenemos la conciencia nórdica de hacer las cosas ‘bien’ desde el principio sino que somos más de ir apagando fuegos e ir poniendo parches allá donde se vayan necesitando.
Palabras tales como fiscalidad, legislación, normativa y similares, nos la traen al fresco en buena parte, y sino fuera por las multas y por las amenazas con las que nos fustiga este Gobierno… directamente las obviaríamos.
No voy a meter a todo el mundo en el mismo saco  porque sería injusto claro, hay gente muy consciente y que cuando se proponen emprender una actividad, lo hacen siguiendo las pautas marcadas, y haciendo las cosas tal y como la teoría dice que hay que hacerlas.
Lamentablemente y forzados por las circunstancias, la mayoría de la gente se lanza a la piscina sin saber si quiera si hay agua en ella.
Y llámale agua o llámale haber hecho 4 números para saber si tu idea de negocio es viable o no, así que si tú, alma de cántaro, antes de empezar con tu negocio así a las bravas haces un plan de empresa (aunque sea mini) verás de antemano si el negocio que quieres montar resulta posible o no.

Pero no vamos a hablar de planes de empresa hoy (te contábamos lo que es aquí) sino que vamos a centrarnos en el lanzamiento, en el despegue, en el Allá Voy Mundo!!
Me juego un dedito a que la mayoría de la gente quisiera empezar su negocio con todas las de la ley, porque somos atolondrados, pero no delincuentes… El problema no es nuestra falta de intención en si, el problema radica en las dificultades con las que las personas de a pie se encuentran a la hora de querer sacar adelante una pequeña idea de negocio.
Ya hemos comentado en otras ocasiones que en este país pagamos por la intencionalidad y que nuestras cuotas de autónomos son un auténtico abuso (Si, si, si a los ‘autónomos a 50’, leerle la letra pequeña porque tiene miga señores! ) sumado a un IVA altísimo y a un porcentaje de IRPF que echa para atrás.
Así que para la mayoría, lo de lanzarse con todas las de la ley y cumpliendo con todos estos requisitos económicos… resulta impracticable.
Y como la necesidad aprieta y todos luchamos por mantener a nuestras familias, pues muchas veces (demasiadas) lo que hacemos es empezar en B, o lo que es lo mismo ‘trabajar en negro’.

No seré yo quien juzgue ni critique a estas personas. Sé de buena tinta que a muchas les gustaría poder hacer las cosas bien, pagar sus impuestos, sus cuotas a la SS y no tener los huevos por corbata todo el tiempo bajo la amenaza de ser descubiertos o denunciados.
Así que este post va a servir para buscar una solución a corto plazo para que puedas empezar con tu actividad de forma y manera que aunque al principio no cumplas con tus obligaciones fiscales, como mínimo, no seas un grano en el culo para los que si lo hacen.

Quede claro clarinete que desde SY no fomentamos la ilegalidad, simplemente tocamos de pies a suelo, somos muy conscientes de la situación real que nos rodea e intentamos ofrecer una alternativa para que TODOS podamos vivir de nuestro sueño.

Vamos allá! El problema más común con el que nos encontramos con la gente que trabaja en B no es que un inspector de Hacienda los pille practicando la ilegalidad, sino que alguien lo denuncie por estar trabajando en negro.
El motivo principal de estas denuncias anónimas suele ser la competencia desleal. Y es que hay que ser muy ingenuo para no darse cuenta de que si los precios de Fulanito son excesivamente bajos (en comparación a otras páginas que venden exactamente el mismo producto) es porque seguramente ni está pagando impuestos ni cotizando a la SS.
Sólo así se pueden bajar tanto los precios.
Ya te digo que yo no te voy a culpar por no poder asumir los gastos de apertura y mantenimiento de una actividad al principio, pero lo de reventar precios… es injusto para los que si pagamos impuestos.

Solución: Antes de lanzarte con tu blog, tienda online, bla bli bla bla… haz 4 números. 4 nada más pero en los que contemples esos impuestos como si ya los estuvieras pagando.
De esta manera tus precios no cantarán a la legua (evitando posibles denuncias) y además te servirán realmente para saber si vas a poder vivir de ello o no.

Muchas veces nos hemos encontrado con casos de gente que empieza en B, con unos productos a precios súper competitivos, que se venden de fábula pero que cuando deciden a darse de alta porque ven que su negocio funciona, se les va todo al traste.
El motivo principal suele ser el reajuste de precios. Es obvio que si algo te cuesta 2 y no tributas, puedes venderlo a 4 y ganar limpiamente el doble, pero si a ese mismo producto le sumas el 21% de IVA, el 5,2% de recargo de equivalencia (sólo en algunos casos) y el % de IRPF… ya no puedes venderlo a 4 porque no ganarías casi nada.
¿Me hago entender?

Así pues, aunque empieces en B, ten en cuenta lo de poner los precios con futuros impuestos ya incluidos, (en esta tabla te ayudamos a calcular tus precios) así el día que quieras dar el salto y convertirte en un mártir, digo en un autónomo, sabrás números en mano, que puedes hacerlo y que no te vas a fundir.
De esta forma, aunque comiences de una manera un tanto ilegal, por lo menos no estás practicando una competencia desleal con el resto de tus colegas de rubro.

Este sería el primer paso para que tu lanzamiento no se convierta en hostión del bueno. El segundo es ver, si al cabo de 3-4 meses, tu negocio es rentable o no.
Es decir, tu ya has repercutido en tus precios los futuros gastos que tendrás. Bien! Si haciendo esto ves que tu negocio va medianamente bien y que aún pagando impuestos y cuotas ganas… Llega el momento de oficializar ese lanzamiento.
Date de alta en autónomos!!
No te estoy diciendo el primer día eh, acabo de escribir ‘3-4 meses’ tiempo más que suficiente para saber si puedes vivir de tu idea o si por el contrario debes enfocarlo de otra manera o incluso cambiar de negocio.
Lo que no es tolerable es seguir en la ilegalidad sabiendo que puedes asumir esos gastos por dos razones.

1) El primero es por respeto a los demás y por consciencia colectiva. Que de eso no debemos tener mucho porque sino el país no estaría como está. Si todos los que podemos contribuimos al ‘sistema’, en principio y en teoría, estaremos aportando al bien común de España. Y españoles somos tu, yo, tu padre y tu madre, sus pensiones y tu prestación por desempleo por ejemplo.

Pero si este argumento no te acaba de convencer… aquí tienes otro motivo más poderoso:

2) Ganar más pasta! Y si, ningún negocio puede crecer en la ilegalidad (obviemos tema drogas) puesto que al no poder hacer facturas no podemos trabajar con mayoristas, ni podemos optar a vender en el extranjero, ni podemos abrir una tienda online para publicitarla a troche y moche… Todo lo tendremos que hacer a pequeña escala, sin poder mostrarnos al mundo con todo nuestro potencial porque ahí, y ya no por denuncia anónima, es muy fácil que un inspecto de Hacienda te pille –>

  • Ya sea porque tu banco avise de tus teje-manejes de cobros y pagos
  • o bien porque el chivato de Paypal diga que estás ganando más dinero del legalmente aceptado sin estar dado de alta.

Imagino que la pregunta que tienes en menta ahora mismo es ¿Y cuando me doy de alta? Pues bien, tienes la respuesta en este otro post, en el que te lo explicamos con todo lujo de detalles.

Así pues para ir resumiendo y terminando, concluimos que:

Nadie te va a crucificar por lanzarte y empezar en B, aunque la teoría diga lo contrario y el Gobierno se empeñe en impedírnoslo, siempre y cuando…
– No hagas una competencia desleal a los que si cotizan –> precios calculados con futuros impuestos.
– Pasados 3-4 meses si tu negocio da, te das de alta, sino, déjalo correr y empieza de nuevo.

Y por último y zanjamos el post de hoy: ‘el lanzamiento’ como etapa dentro de la vida de una pequeña empresa es uno de los pasos más importantes, por eso debe ser un paso firme y que no te haga tambalear. Desde Superyuppies te recomendamos encarecidamente que consultes con un gestor antes de lanzarte de lleno y sobre todo, te insistimos en la realización de un pequeño plan de empresa previo que te ayude a visualizar las cosas más claras, con el que puedas definir precios de productos/servicios y que te muestre cuales serán los siguientes pasos tras la bendita puesta en marcha.
Lanzarse es un acto en si, una acción cuya reacción está en tus manos. De ti depende (en gran parte) que tu idea de negocio se convierta en un negocio real o que sea una más de las 467234523764 mini empresitas ilegales que colapsan la red.

Pues hasta aquí por hoy. Se me han acabado el número de palabras acordadas, así que sólo me queda decirte que si te ha gustado “Vida de una pequeña empresa, a tres bandas”  te recomendamos que leas las otras dos aristas que conforman este triángulo, de este modo tendrás toda la info al respecto y el mensaje adquirirá su significado completo:

El lanzamiento visto por Deb –Oye Deb– te hablará desde el punto de vista de las emociones, de los bloqueos a superar, de la actitud y los retos mentales a los que vas a tener que hacer frente en cada fase del proceso de ser tu propia jefa.

El lanzamiento visto por MQSB. Is –Mamá Quiero Ser Blogger– va a encargarse de mostrarte cómo proyectar tu idea a través de las redes sociales para que resulte muy atractiva a tu público y conviertas visitas en ingresos.