Cuántas veces habrás oído eso de que “Si tienes un blog, debes tener Google Analytics para mirar las estadísticas” y habrás pensado: “¡Madre mía, otra cosa que tengo que aprender para ser una blogger estrella!”

Como eres una superyuppie responsable, es probable que te haya faltado tiempo para averiguar cómo instalarlo siguiendo cualquiera de los tutoriales que circulan por la red. Habrás ido corriendo a crearte una cuenta, copiado y pegado un trocito de texto en tu plantilla y te habrás sentido bastante orgullosa de haberlo conseguido tú sola y sin cargarte nada (a veces tocar la plantilla del blog da un poco de miedito, ¿verdad?).
Y con toda tu energía positiva habrás dicho: “¡Qué bien! Ahora sólo tengo que entrar en Analytics y que él me diga cómo voy de visitas y qué tengo que hacer para conseguir que aumenten, que me compartan contenido en redes sociales, visiten mi blog cada vez que publico… ¡y para que me compren lo que vendo!”

Inicias sesión a tope de ilusión y te das de morros con la gráfica de visitas. Debajo de ella, un montón de cifras acompañadas de nombres que te suenan pero no estás segura de lo que significan.
Inasequible al desaliento, te repites a ti misma el mantra de que ya te harás con esto también -al igual que has aprendido Blogger o WordPress-. Y empiezas a navegar por sus pantallas como una posesa, porque quieres sacarle todo el partido que dicen que tiene. Ves muchas gráficas, parece que te quieren decir algo, pero no acabas de entender el qué.
Empiezas a dudar de si serás la única que detecta una barrera invisible entre los números y tú. Tu curiosidad se vuelve impaciencia y al final angustia, intentando descubrir dónde demonios estará “la gráfica esa” que te dice lo que necesitas. Piensas cómo es posible que un ser humano pueda sacar conclusiones viendo lo que tú estás viendo. La frustración puede contigo. Decides que ya aprenderás a manejarlo cuando tengas tiempo, que ya bastante tienes con todo lo demás. Y te olvidas.

Así termina la mayoría de las historias de amor con Google Analytics: antes de empezar.

Es la misma historia que los propósitos para adelgazar y las dietas-milagro. Si quieres adelgazar, tienes que comer sano, hacer deporte y pesarte periódicamente.

Si quieres un blog de éxito, tienes que tener una estrategia, constancia y… ¿Adivinas qué? Necesitas datos. En realidad, necesitas tomar decisiones basadas en esos datos.
*Quieres saber con qué frecuencia te lee tu audiencia,
*Si estás atrayendo visitantes interesados en tu contenido de calidad o en tus sorteos puntuales,
*Cuántas visitas necesita un visitante para decidirse a pedirte presupuesto,
*Cuál es el descargable gratuito que más éxito tiene,
*Si tu campaña de AdWords está captando tráfico de calidad o no.
Y querrás saber también si este año lo estás haciendo mejor o peor que el anterior, ¿cierto?

Sin embargo, tu primera cita con el sr. Analytics ha sido desastrosa y no te apetece naaaaada volver a quedar con él. Al fin y al cabo tú lo diste todo para dejarlo entrar en tu web y él se te insinuó todo el rato pero no te regaló ni un poquito de su magia.
Créeme, sé muy bien cómo te sientes: yo también he pasado por eso. Precisamente por eso estoy hoy aquí: porque sé cómo ayudarte en tu relación con la analítica. Solo necesitas darle otra oportunidad y… ¡seguir leyendo!

¿Te cuento un secreto? Sólo el 10% de la analítica depende de la herramienta, el 90% restante depende de tí. Es más, el 10% de la herramienta sólo se cumple si está correctamente instalada y configurada por alguien con conocimientos técnicos acerca de dominios, cookies y plataformas (Blogger, WordPress, Prestashop).
¿Qué quiero decirte con esto? Que casi cualquiera puede instalar el código de seguimiento básico de Analytics, pero casi nadie sabe cómo configurarlo BIEN.
De hecho, la mayoría de instalaciones de Analytics están incompletas y la gente no lo sabe. La mayoría de los datos no son fiables y la gente se los cree. Y la mayoría de gente se fía de métricas engañosas, como las visitas, el porcentaje de rebote o el tiempo de permanencia en página, desconociendo las limitaciones que tienen.

Moraleja: cuando alguien te diga que le va bien en el blog porque tiene muchas visitas, poco rebote y mucho tiempo en página… ¡desconfía!

Si has llegado hasta aquí, te felicito: no es fácil enfrentarse a un tipo duro como Analytics y mantener la autoestima blogueril en su sitio.
Te propongo un trato: tú le das una segunda oportunidad y yo te guío a partir de ahora, (con un post mensual) a través del planeta de nuestro amigo. Un universo repleto de siglas con 3 letras, cifras y gráficas chulas que te voy a ayudar a convertir en conocimiento para que tomes las mejores decisiones en tu blog, web o tienda online.

Bienvenida al lado friki del Marketing Online.

@carol1nth3sky