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¿Cuántas veces no te ha pasado que estás súper concentrada en una tarea y de repente suena un ”ding” y tu concentración se va al traste?

Cientos, ¡seguro!
Y llámale ding, clinc, ring  o como quieras, el caso es que estoy segura que en tu día a día las interrupciones juegan un papel importante como fuente de pérdida de tiempo.
Agujeros negros en nuestra rutina diaria hay muchos, de hecho a estos puntos de fuga se les suele llamar Ladrones del Tiempo.
Si has leído mi Súper Guía de Gestión del Tiempo ya los conoces, yo te hablo de 7 de ellos, pero hoy vamos a hablar del más malo malote de todos.

Las Interrupciones.

Una interrupción es un corte brusco y no voluntario en el devenir de una acción, y digo no voluntario porque si fuera inducido por nosotras mismas le llamaríamos pausa y no tendría la connotación negativa que el término conlleva.

Cuando estás inmersa en una tarea (sea del tipo que sea) toda tu concentración se focaliza en ella con el fin de desarrollar dicha tarea de una manera satisfactoria. Pues bien, déjame que te de un dato que te va a dejar patidifusa:
Cada ding/clinc/ring que te interrumpe de tu quehacer comporta un tiempo de 10 minutos para que tu cabecita vuelva a concentrarse en lo que estaba haciendo.
Y claro, a base de interrupciones nunca vas a lograr días de trabajo sino solamente momentos de trabajo  y ya te digo yo que a base de ‘momentos’ no se consiguen objetivos ni metas ni nada de nada.
Por lo tanto podemos decir que las interrupciones atacan directamente a nuestra productividad y se llevan por delante nuestra capacidad de rendir, con lo que al final de la jornada te sientes fatal contigo misma por no haber hechot odo aquello que te habías propuesto hacer.

Déjame que te diga algo, las interrupciones lamentablemente no se pueden evitar, pero si se pueden combatir.
¿Cómo?
Para empezar, deberías saber cuales son tus agujeros negros. Para ello pongo a tu disposición el ejercicio/pdf que regalo con la Súper Guía de Gestión del Tiempo (si tienes la guía no hace falta que te lo descargues porque es exactamente el mismo) de este modo podrás identificarlos para acto seguido combatirlos.

Sin embargo, las interrupciones más fastidiosas y menos llevaderas son las que provocan las personas que están a tu alrededor.
Si trabajas en una oficina, las que provocan tus compañeros de trabajo.
Si trabajas en casa, las de tu pareja, padre/madre o amiga de turno que te viene a visitar.
Digo que son poco llevaderas porque ya sabemos que la confianza da asco y a veces nos cuesta decir que no a nuestros conocidos, amigos y sobre todo familiares.

A mi esto me pasaba constantemente. Yo trabajo en casa, y aún y encerrarme en mi mini oficina, cada dos por tres ”aparecían” por la puerta mi madre (nena come algo que llevas todo el día pegada al ordenador) o Juanchito con un… Perdona cariño, no sabes donde está….
La primera vez no te importa, la segunda tampoco, la tercera refunfuñas, la cuarta gruñes y a la quinta explotas gritando como una loca… ¡Que no me interrumpas carajo!

Más o menos lo mismo ocurre si trabajas fuera de casa, cuando un compañero no te pide una cosa, el otro te comenta algo y cuando no, tu jefe te pide que te acerques que tiene algo súper importante que comentarte (la foto de su nieta recién nacida en el móvil por ejemplo)

No te desesperes que esto tiene solución, y es que por algo tenemos una habilidad que los animales no poseen: nos comunicamos verbalmente.
Aprende a ser asertiva y antes de que la interrupción se produzca, explica a tus compañeros o familiares (o a quien sea) que no te molesten, que necesitas silencio y concentración para poder desarrollar una tarea que necesita toda tu atención, y que además, si te interrumpen, tu no vas a poder llevar a cabo eso que tienes entre manos y que de una manera u otra, acabará repercutiendo en tu estado de ánimo.

Esto es entre chantaje emocional y verdad verdadera. No se trata de hacerlos sentir súper culpables porque al fin y al cabo no es algo que hagan para fastidiarte a proósito, pero si deben ser conscientes de que tu insatisfacción laboral afecta a tu humor inevitablemente.
Verás que este truco tan tonto funciona a las mil maravillas (menos con las abuelas sordas como tapias, también debo decírtelo)

Así que ya sabes, si quieres ser más productiva, que el día te cunda y poder gestionar mejor tu tiempo, además de aprender a no perder el tiempo tontamente, debes a prender a evitar aquellos ladrones del tiempo que te roban minutos sin ton ni son.

Y ahora cuéntame…

¿Cuáles son tus agujeros negros? ¿Sabes cómo combatirlos?

Si me los cuentas, te echo una mano :))