Qué es la ansiedad y cómo combatirla

Alprazolam, Loracepam, Diacepam, Cloracepam y para-pata-pam para combatir las taquicardias, los sudores fríos, la falta de aire y esos asquerosos nudos en el estómago que no te dejan ni comer ni vomitar…

Si señores, química pura para controlar…

LA FAMOSÍSIMA ANSIEDAD.

 

Ese mal ‘tan común’ que afecta a un 20% de la población mundial.
Ese estado emocional ‘tan normal’ que los médicos españoles tardan más de año y medio en diagnosticar.
Ese problema tan de nuestra época y tan bien aceptado por nuestra sociedad… La ansiedad.

 

¿Quién carajo no la sufre o la ha sufrido?
Según los estudios, 3 de cada 4 españolitos  la hemos padecido en alguna ocasión así que a no ser que TU seas el o la  ‘anormal’ de la sala… Bienvenido al club.

 

Hoy no te hablo ni de keywords, ni de planes de marketing ni de nada que tenga que ver con el desarrollo profesional, hoy te hablo de crecimiento personal, de cómo enfrentarte a este monstruo y neutralizarlo, de cómo convertirte en ese David que un día venció a Goliat, porque seas emprendedor o no, seguro que la historia te resulta familiar.
Y te lo cuento en primera persona, porque aquí una servidora ha pasado por auténticos ataques de ansiedad, he creído no vivir para contarlo y aquí estoy, 4 años después, con un montón de herramientas bajo el brazo que he ido recolectando por el camino y que hoy quiero compartir contigo.
A mi me han funcionado. ¿Quieres intentar a ver qué tal?

Así que una vez más… Empecemos por el principio.

¿Tu sabías que la ansiedad es una emoción primigenia y positiva?

 

Pues si. Si no fuera por ella, ahora mismo ni tu, ni yo, ni tu madre ni tu suegra estaríamos aquí.
Gracias a la ansiedad, nuestros ancestros lograron sobrevivir. Si, esos que vivían en cuevas y para los que el día a día era un reto constante y real. (acuérdate de los mamuts, los tigres gigantes con dientes de sable y demás bichos de armas tomar)

 

La ansiedad conlleva una funcionalidad positiva: aumentar nuestra actividad fisiológica cuando nos encontramos delante de una posible amenaza.
Es una emoción básica, intrínseca al ser humano.
El problema es la jodida modernidad. Hemos sofisticado tanto las sociedades que ahora los peligros son otros, ya no le tenemos miedo al mamut, la amenaza ya no está fuera, sino dentro de nosotros mismos.
La amenaza nos la crea la sociedad veloz y cambiante, superflua y competitiva en la que hemos decidido vivir y asumir.
Es lo que se llama, presión social autoimpuesta.

Autoimpuesta e interiorizada claro está.
No arquees las cejas, no frunzas el ceño, no te estoy diciendo que seas masoca y te guste estar mal, de hecho, la ansiedad no es ni racional ni consciente, es algo que pertenece a nuestro cerebro reptiliano (ese que heredamos de nuestros ancestros primitivos) y que no puede controlarse mediante el racionamiento ordinario.

Vivimos en un entorno insano, tóxico diría yo, cada vez hay más ansiedad por la velocidad en la que cambia nuestro entorno. Se nos imponen metas a muy corto plazo, se le da importancia a banalidades, lo superficial cobra un grado de importancia suprema y el estar preocupado es el pan nuestro de cada día.

Creamos fantasmas mentales basados en estructuras tales como los ‘y si…’ o los ‘yo no puedo, yo no soy capaz’ y malgastamos nuestro tiempo dejándonos llevar por el grado de aceptación social que nuestros actos tendrán.
Hemos trasmutado un estado de supervivencia instintivo a un estado de alerta constante frente la posibilidad del fracaso personal.
Nos hemos autoimpuesto no equivocarnos, ser exitosos en todos los ámbitos de nuestra vida, y claro, ante tanta presión y ya que nuestra sociedad no tolera la agresividad ni la violencia física (menos mal) nos comemos está presión emocional y la convertimos en ‘ansiedad de la chunga’.
De la que no te deja vivir en paz vaya…

 

¿Cómo combatir la ansiedad?

 

Hay mil libros, tratamientos y terapias para combatir la ansiedad.

Las pastillas son buenas para calmar episodios pico, pero no te solucionan el origen real. Simplemente son un analgésico que te da alivio momentáneo, la raíz sigue estando ahí, y no fuera de tu cuerpo precisamente, sino dentro de tu cabeza, de tu pensamiento.
Probé la técnica de reemplazar pensamientos negativos por otros positivos, pseee, no está mal, pero los monos locos que habitan en nuestra cabeza son muy cabrones, y todo el tiempo nos sabotean empujando hacia nuestro cerebro, esos pensamientos negativos y obsesivos.

 

¿De qué se trata entonces?

 

Pues se trata de encontrar el equilibrio, de cambiar el filtro mental.
Uuuuuuh, ¿Pseudo-espiritualidad a estas horas? Nada que ver señorit@ escéptic@.

Por mucha pastillita, por mucha terapia alternativa y por mucho que te digan que todo es cuestión de voluntad… la clave está en cambiar el filtro del pensamiento. Si vives anclado a una visión del mundo fatalista, pues claro está en que todo está fatal!
¿Se trata pues de ser una happy flower? Tampoco.
Equilibrio acabo de escribir un par de líneas más arriba.

Lo ideal es ejercer un entrenamiento constante con nosotros mismos, aprender a controlar el contenido de nuestra mente, a crear nuestros propios pensamientos, pero no desde la importancia personal, sino distanciándote de estos mismos pensamientos que te carcomen por dentro.
El ejercicio es ideal para la tensión física que produce la ansiedad (contracturas, agarrotamientos) y la meditación es perfecta para la tensión mental.

Cuídate, controla los monos locos que habitan en tu mente, deja de vivir preocupado.
Y si, ya sabemos que hoy en día el vivir preocupado es lo más normal y está socialmente aceptado, pero cucha una cosa, de NORMAL no tiene ná de ná.

 

Pre-ocuparse es tener tu mente en el futuro, en anticiparse a las cosas. Y no estaría mal sino fuera por esa visión fatalista en la que vivimos anclados. Visto así… claro, ansiedad de la mala por todos lados.

Pero ya te habrás dado cuenta que tener la mente agitada no sirve para nada más que para enfermar.
Habría que aprender a estar en el momento actual.

Decía Eduardo Galeano que hay quienes no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder lo que si tienen.

Pre-ocupados! siempre pre-ocupados!

 

¿Cómo aprender a controlar la ansiedad?

 

 Para no enrollarme cual persiana veneciana, te hago una mini lista de lo que a mi me ha funcionado, y no porque yo sea especial, sino porque es lo que a todo el mundo que supera los problemas de ansiedad le ha dado resultado.
Son unas pautas simples, demasiado simples quizás a primera vista, pero ¿Quién dijo que las soluciones deban ser complejas? No no no, cuanto más sencilla sea una solución a un problema, más fácil será de implementar.
Al grano, la lista ;)

  1. Evitando los ansiogenos más conocidos: café, tabaco, alcohol, visitas furtivas a la nevera…
  2. Intentando huir de las pre-ocupaciones y no proyectándote en el pasado.
  3. Observando nuestros pensamientos y cuestionándolos cuando sea necesario para evitar que alimenten ciertas emociones que más tarde nos arrastrarán.
  4. Haciendo ejercicio físico y mental.
  5. Y sobre todo, relativizando y priorizando lo verdaderamente importante, que no es otra cosa que nuestro propio bienestar. Libera tu mente que diría Walter Risso.

 

1) Esto de simple es tonto. Es obvio que si estás nervioso, pues meterle cafeína/teína o alcohol al cuerpo… no va a ponerte mejor, más bien al contrario. Te va a agitar aún más. Y lo mismo con las visitas a la nevera. Puede que te calmen el estómago, puede que te alivien momentáneamente pero al cabo de un rato harán que te sientas peor por eso de la furtividad asociada al acto y el sentimiento ‘post atracón’ de culpabilidad.

2) Te lo decía un poquito más arriba, las pre-ocupaciones no sirven de nada, al igual que la mochila llena de traumas y sufrimientos del pasado. Ningún tiempo fue mejor que el presente que estás viviendo, toma esta premisa como cierta y verás que esas cargas del pasado que arrastras en tu día a día dejan de tener fuerza y dejan de ocupar espacio en tu mente. Sin tu pasado no serías lo que eres ahora, así que para bien o para mal, ahí está. Lo bueno es aceptarlo y dejarlo pasar…

3) No se trata de juzgarnos para sacar un veredicto y fustigarnos a latigazos…. no no no. Se trata más bien de evaluarnos de una manera objetiva, sin caer en el juicio ni en la autocomplacencia. Sopesar nuestras acciones, nuestros pensamientos y nuestras reacciones nos va a ayudar a darnos cuenta que no somos responsables de todos los males que ocurren en el mundo y a su vez, a hacernos responsables de nosotros mismos. Muchas veces malinterpretamos estos conceptos y eso nos produce una ansiedad creciente. No podemos satisfacer las necesidades de todo nuestro entorno, no tenemos porqué cumplir las expectativas de los demás, eso nos lleva a una insatisfacción permanente y a una presión por complacer a quienes creen tener autoridad sobre nuestras vidas.
Tampoco habría que auto engañarse con pensamientos que limitan nuestro campo de acción ni con aquellos que nos hacen  parecer (ante los demás) algo que no somos. Lo de ofrece la mejor versión de ti mismo no va por ese camino. No es ponerse una careta y fingir ser alguien que no eres, se trata más bien de ser y dar lo mejor de nosotros en cada situación, sin querer aparentar, sin fingir, sin engañar.

4) Esto se consigue a través del ejercicio físico (Correr, nadar, bailar… lo que quieras y que te ayude a no pensar ) y de la meditación y aquí quiero hacer un inciso para los ‘no-creyentes’. A mi me que cuando me hablaban de meditar me venía a la cabeza una imagen de una persona en silencio absoluto, en un espacio completamente relajante, en una posición determinada y con todo el tiempo del mundo para detenerse y ponerse a dejar la mente en blanco. Otro concepto que hasta hace no tanto no lograba comprender.
Ahora, después de meses de práctica constante y diaria puedo decirte que mi imagen mental se alejaba bastante de la realidad.
No es tanto colgarte el hábito budista y ponerte a recitar mantras a lo monje tibetano sino de tener unos minutos al día para, en silencio, eso si, hacer limpieza mental de toda la mierda que acumulas a diario inconscientemente y que va directa a tu disco duro: patrones de conducta que te venden en las series, cánones estéticos que te vende la publicidad, metas inalcanzables que te imponen los demás, creencias limitantes que vas arrelando a tu mente y que no te dejan ver más allá.
No se trata tanto de dejar la mente en blanco sino de parar ese diálogo interno constante y un tanto negativo que mantenemos sin parar con nosotros mismos.
Recuerdo que la primera vez que conseguí alejarme de mis propios pensamientos fue hace cosa de un año, tras una caída en moto mientras estaba en Tailandia (te lo contaba aquí). Tras esa caída me fui a la playa, me metí en el mar y  empecé a observar mis pensamientos y a darme cuenta que todo era relativo y menos importante de lo que yo creía. Estaba viva, eso era lo importante!!!

5) Justo lo que te acabo de decir: Estar viva era en ese momento lo más importante. No sabes qué peso me quité de encima al darme cuenta que todas mis preocupaciones eran banales al lado de ‘estar viva’, pero eso no es suficiente porque señores, vivimos en una matrix que nos aturde constantemente. Una cosa es estar viva y otra ser consciente. Ser consciente de que el tiempo no se detiene, de que todo pasa, de que nada, excepto la muerte es irrevocable, y cuando entiendes y asumes esto como una parte de tu ser, te das cuenta de que cualquier problema dura sólo unos instantes, o unas horas, o unos días, pero que al final… pasa.
Muchas veces damos importancia a cosas triviales, nos enroscamos a menudo en estupideces y no nos percatamos de que a la sopa boba, gastamos cantidades ingentes de energía que podríamos dedicarnos a nosotros mismos, a hacer aquello que nos realiza y nos llena, aquello que verdaderamente importa, y que pocas veces tiene que ver con lo que La Sociedad nos dice que es importante…

El tema de la ansiedad me podría tener horas, días e incluso semanas escribiendo sin parar, contándote todos mis episodios, mis ataques, mis intentos frustrados de solucionarlo y mis cientos de euros malgastados en terapias para mejorar.
Pero no se trata de explicarte al dedillo mi caso, se trata de hacerte pensar, de hacerte entender que la ansiedad no es algo externo, sino que tu tienes la llave para cambiar esos pensamientos negativos, para encontrar el punto medio, para llegar al equilibrio y para entender que antes de nada y nadie, está tu propio bienestar mental.
¿Has viajado alguna vez en avión? ¿Has oído a la azafata que te avisa que en caso de despresurización de la cabina te coloques tu primero la máscara y luego podrás ayudar a los demás?
Pues exactamente lo mismo en este caso. Primero TU, toma aire, aprende a controlarte y después, cuando tengas aire para todos… ocúpate de los demás.
Termino con un vídeo de Matthieu Ricard, que sabe mucho más que yo de esto del bienestar personal y seguro seguro, que te va a hacer reflexionar. 

 

¿Y a ti, te suena esto de la ansiedad?
Explícamelo en un comentario porfa, ya sabes que mal de muchos… consuelo de todos (y no de tontos como dice el refrán)